Telemedicina en oftalmología, una alternativa ante la emergencia sanitaria

Actualizado: may 15

¿Una alternativa válida?


El contexto del confinamiento obligatorio en razón de la pandemia por covid-19 ha planteado desafíos inéditos en todos los aspectos de la vida cotidiana de todos, incluyendo la prestación de servicios de salud como hasta ahora los conocíamos, en este escenario el aparecimiento de los denominados servicios de telemedicina han despertado diversas reacciones en la opinión pública de la comunidad ecuatoriana.

Los servicios de telemedicina están definidos como el proceso de atención médica mediante la utilización de medios electrónicos y tecnologías de comunicación para mejorar el estado clínico de un paciente en una ubicación específica y un prestador médico en una ubicación remota.


Y no existe una solo modalidad de telemedicina, de hecho el fenómeno ha estado presente y ha venido ganando espacio en el ejercicio médico desde antes incluso del aparecimiento de la pandemia por coronavirus, los ejemplos van desde los más sencillos como la intercomunicación virtual entre profesionales de la salud de sobre casos específicos, hasta más sofisticados como el diagnóstico remoto de una retinopatía mediante el análisis por machine learning y deep learning de información obtenida por complejos medios de diagnóstico como Retcam® o iGradingM® por mencionar algunos.


Es evidente que el éxito de esta estrategia depende del nivel de acceso a la tecnología y el nivel de preparación del personal encargado de la toma de datos en el campo de primario de acción; y es en este punto donde aparecen los límites de las beneficios potenciales de este tipo de tecnologías en medios de escaso acceso a recursos de la información.



En medio del estado de emergencia sanitaria hasta ahora lo que hemos visto en nuestro medio son servicios de teleconsulta por llamada telefónica o videollamada como un método improvisado de telemedicina, modalidad no exenta de riesgos y sujeta a la toma de decisiones con limitada cantidad de información. La pregunta clave es, se puede considerar esta modalidad válida para un ejercicio seguro en medio de la pandemia ?, y es que la respuesta evidentemente tiene matices en el contexto de una situación inexplorada en nuestra era como han sido la cuarentena obligatoria, en opinión del autor existen algunos factores claves para validar el concepto. Idealmente el paciente en teleconsulta debe haber tenido un contacto previo presencial con su médico, es decir tratarse de un paciente subsecuente, un escenario muy común en consultas especializadas en el tratamiento afecciones crónicas como hipertensión arterial, diabetes, o glaucoma, el ejemplo más típico en una clínica de oftalmología, en segundo lugar está el sentido común, no toda patología puede atenderse por esta modalidad y es aquí donde prima el sentido de responsabilidad profesional y establecer un protocolo específico de atención en estos casos de manera que sea factible establecer una orientación adecuada a nuestros pacientes.

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